Barro rojo de San Marcos Tlapazola

564 Views 0 Comment
Macrina Mateos Martínez

Macrina Mateo Martínez
Artesana de barro rojo de San Marcos Tlapazola, Oaxaca
Región Valles Centrales

Por Claudia Guichard

Para mostrar su cultura y sus raíces, Macrina Mateo Martínez emplea el talento que desde pequeña aprendió de su abuelo, y la misma materia prima: el tradicional barro rojo de San Marcos Tlapazola. Comunidad ubicada en el municipio de Tlacolula de Matamoros, en la región de Valles Centrales, a una hora aproximadamente de la ciudad de Oaxaca.

_MG_3530

Macrina lleva 40 años trabajando el barro, y es hablante orgullosa del zapoteco del Valle. Entre otras piezas que elabora, se encuentran vajillas, servilleteros, utensilios de cocina, piezas decorativas, jarrones, floreros y cántaros, de diversos tamaños y formas.

Cabe señalar que cada una de sus piezas resulta de una conjunción entre su imaginación y los intereses y gustos de las personas que la visitan y que adquieren sus piezas.

_MG_3517 _MG_3539 _MG_3527

La creación de una pieza comprende varios días de trabajo. Para su elaboración necesita, primero, solicitar los permisos correspondientes para la extracción del barro. Segundo, hacer la recolección de dos tipos de barro: del barro que se emplea para el moldeado y del que se utiliza para pintarla de color rojo.

_MG_3534

Tercero, realizar el amasado del barro, trabajo que requiere paciencia para lograr la consistencia ideal. Cuarto, hacer el moldeado de la pieza, el cual hace con las manos y no con el torno. Y quinto, trabajar el acabado, para el que utiliza una jícara con la que va quitando el exceso de barro y, finalmente, para obtener el brillo, debe bruñir la pieza de dos a tres veces.

_MG_3552

Una de las partes más delicadas del proceso es el secado. Luego de pulirla, la pieza debe dejarse secar primero a la sombra y, después, al sol. Ello es indispensable para que no se rompa en el horno.

A diferencia de los hornos de San Bartolo Coyotepec y de Santa María Atzompa, el horno que utiliza es a ras de piso. En el horno de Macrina caben de 100 a 150 piezas.

_MG_2126

Macrina comenzó esta aventura acompañando a su abuelo a los pueblos cercanos a vender las piezas que elaboraban: piezas utilitarias como los apaxtles, cajetes, ollas, ollas pichancha y comales. Pueblos en los que el trueque era un medio de intercambio comercial. Allí, en esos intercambios, de la mano de su abuelo, aprendió a hablar español a los ocho años de edad.

Gracias a todo ese aprendizaje, Macrina se ha convertido en una de las primeras mujeres que ha dado a conocer esta bella artesanía fuera del estado de Oaxaca, e incluso fuera del país. Ha viajado sola desde los 15 años de edad para promover no solo su artesanía, sino su cultura y su lengua materna, el zapoteco del Valle.

_MG_3567

_MG_2130

Su primer viaje lo hizo a Tlaquepaque, Jalisco, y de ahí emprendió la hazaña de continuar con su tradición y su legado sola. Satisfacción que le ha otorgado reconocimientos y premios, pero el más significativo para ella es que conozcan su bello San Marcos Tlapazola.

_MG_2128

_MG_3602

_MG_2134

 

0 Comentarios

Deja un comentario